domingo, 1 de febrero de 2009

En su momento, en esa época, a esa edad mi peor día…

Día en que mi madre va al colegio para ser notificada por mis notas.

Sabia que ella iba a ir al colegio, lo supe desde el día anterior cuando dijo “mañana salgo temprano, por este problema que hay en las avenidas, si salgo a la misma hora de siempre no voy a llegar mas”, desde esas palabras supuse que era obvio que ella iba a pasar a ver las notas, sin olvidar que ya era demasiado raro que no trajera el boletín con mis pésimas notas…

Al día siguiente, son las dos y cuarto, llega el preceptor entra al salón de clases (el cual se cae a mil pedazos, escrito por todos lados con frases, etc...) y con su voz no tan gruesa grita mi apellido.

-Sarmiento vení- riéndose irónicamente me hace señas con su dedo índice.

Acercándome a el escucho a mis compañeros susurrando y a otros gritando “¿¿Hu que hiciste?? ¡! Caaagaasteee!! Y todas esas frases que te gritan los boludos cuando te llaman a preceptoría, me acerco al preceptor, ya sabia por que me llamaba era obvio. Llegando a preceptoría veo a mi mama. Sabia lo que me esperaba, el discurso de todos los años, “!!Siempre lo mismo con vos!! ¿Por qué tenés tantas faltas? No sabia que decirle... ¡Veinticuatro faltas! ¿Por qué tantas? ¿A donde te vas? No se porque lo dije, pero fue peor

-¡Solo son medias faltas!- Y fue peor.

- ¿Qué tiene que ver son veinticuatro faltas? ¡Otra vez la misma historia del año pasado!-

Y todas esas frases que las madres dicen siempre.

Nos íbamos retirando de preceptoría, entro a mi salón y ella sigue caminando dirigiéndose hacia la biblioteca a sacarle una fotocopia al boletín.

Se me paso un poco el miedo después de unos minutos, cuando suena el timbre del recreo tenia miedo a salir y encontrarme de nuevo con ella y que me haga un reproche de esos en frente de todos. Me llene de valor y salí igual, bajo la escalera, me voy caminando tranquilamente hacia donde se encontraba Ariel, le conté lo que estaba sucediendo y como siempre el burlándose pero de la manera mas graciosa, donde creo que otra persona no que pueda hacer, ya que me ofendería mucho.

Veo que mi madre que pasa cerca mío caminando, mirando hacia todos lados buscándome, pero por suerte y gracias a dios y la divina providencia, el destino, la suerte o quien fuera que manejara la misteriosa dinámica de los objetos, de las personas y de los movimientos estaban de mi lado, no logro verme y me tranquilicé aunque sabia lo que me esperaba en casa.

Después de un día no tan bueno, por equis razón no me sentía muy bien, no sabia si era por la visita de mi madre al colegio o por mi relación con mi novia, ya ni sabia que me pasaba, lo único que sabia era que no tenia ganas de nada, solo quería estar solo.

Sentado en el “bondi” de camino a casa. Ya pensaba que me iban a decir, estaba preocupado no se por que, pero tenia miedo, los escalofríos transcurrían de a ratos por mi espalda. Llego a la parada voy caminando con mi amigo Jorge, lo saludo y llego a casa.

Entro con un gesto desagradable, el cual mi papa capta de inmediato y me dice.

- ¿Por qué esa cara?-

Una mentira. Una mentira. Una nueva. Pensaba.

- Es que hace calor, y más en el bondi, es sofocante, insoportable.-

- ¡Ah! Bueno. ¡Hola!

- Hola.

Miro a mi madre de reojo y me dirijo a mi habitación tiro todo así nomas con bronca, y sin ganas.

Llego a la cocina y ella cocinando me mira, esa mirada que las madres hacen cuando están enojadas, decepcionadas, tristes, y todos esos síntomas que los podes sentir con solo verla.

Veo a mi papa dirigiéndose al baño que dice.

- ¡Me voy a bañar!-

A penas entra, ella me mira y me dice sin quitarme la mirada de encima y cortando las cebollas al mismo tiempo.

-¿Por qué esas notas? ¿A caso no iba a ser todo distinto? ¿No era que ibas a cambiar? Seguís siendo el mismo de siempre.

- No.-

- ¿No? ¿Y entonces? ¿Por que todas esas faltas y esas notas? ¡Decime eh!-

- Es que no…

- ¿No te gusta estudiar? Sabes bien lo que podes hacer si no te gusta estudiar.-

- Espera, no grites.-

- Yo hablo así.-

- Es que no me gusta el ambiente del colegio.-

No existe explicación mas pelotuda que esa, no se que se me cruzo por la cabeza al decir eso.

- Cambiate de colegio entonces.-

- Pero yo no quiero, me gusta, es solo el ambiente que tiene mi salón.-

- Y cambiate de curso.-

- Pero no puedo.-

- Entonces arréglatelas como puedas.-

- ...-

Un silencio largo y continuo.

Veo que sale mi papa del baño, no existe persona mas rápida para bañarse que el. No se como hace, entra y a los cinco minutos sale y como nuevo.

Se acerca diciendo.

- ¿Que pasa acá? ¿Por qué tantos gritos?-

Y un clásico que todos deben de conocer.

- ¡Que te diga tu hijo!-

Mientras me encargaba de ordenar la mesa. El me pregunta.

- ¿Qué, que pasa?-

Me llene de valor de nuevo, y le dije lo mas tranquilo.

- Tengo malas notas.-

- ¿Cómo malas notas? Ya habíamos hablado de esto. Bueno ya sabes. Se te acaba todo. Desde principio de clases te dije “ya estas grande, es mejor que estudies, si no vas a terminar laburando porque acá VAGOS yo no quiero. ¿Esta claro?”

Me dirigí hacia mi habitación sin decir nada. Angustiado o triste, no se como me sentía en realidad como dije antes no sabia que sentía.

Me siento en mi cama a tratar de hacer la tarea de analógica, cosa que era rara pero la tenia que hacer si o si. Entra mi papa a mi habitación y me dice con autoridad y su tono fuerte.

-¿Por qué te enserras? ¡Vení comer!..

- ¡No! ¡No quiero comer!

- V E N I A C O M E R.-

- No, no quiero comer me duele la cabeza y no tengo hambre.

Cuando creí que se iba. Me mira y me dice.

-¡Más te vale que sea así y que no sea lo que estoy pensando!-

No se que me habrá querido decir, pero no lo tome bien, en ese momento me cruzaban pensamientos como. “¿Creerá que me drogo?” “Seguro piensa que estoy en la droga”. “! Que pelotudo!”... Mirando como se retiraba él, agarro el celular y me pongo a jugar. No sabia que hacer.

Llega mi hermana.

- ¿Qué haces?-

- ¿Ahora vos?-

- ¡No!-

- Ah-

- ¿Qué haces?-

- Tarea de Analógica-

La cual ya estaba hecha desde el otro día, solo me hacia el pelotudo como si la hubiera hecho.

Veo que empieza a escribir mi cuaderno, una frase “Dale negro

- ¡No! ¡La carpeta de Analógica no!-

- Bueno.-

Agarra el cuaderno de comunicaciones, donde veo que escribe “Vamos Fuerza”.

Me gusto, lo leí y admito que me gusto. No se por que pero ella, no es que diga que es la única que me alienta, pero es quien me aconseja, a quien yo sigo la verdad la quiero demasiado aunque no lo demuestre mucho se que ella lo sabe. Creo que esto no era para escribirlo es muy cursi pero quiero que lo sepa al leerlo. Aunque su orgullo y su ego se eleven mas de lo normal.

Sin más que decir se fue a su habitación, yo me acomode y aunque me fue difícil pude dormir.

Al día siguiente me despierta el celular con su insoportable sonido. Eran las seis de la mañana, sin ganas me levanto me dolía todo el cuerpo como si hubiera hecho ejercicio sin parar el día anterior, pero no fue así, estaba decaído creí que me estaba enfermando pero seguro era psicológico.

Llego al baño, me despabiló con agua bien fría, y me visto por completo me peino como puedo y sin desayunar salgo comiendo un pedazo de pan.

Llegando a la parada veo su silueta era ella, si, mi novia con la cual no andaba muy bien, son pequeños problemas aunque quiero que ella se de cuenta de eso. Bueno sin irme por las ramas. La saludo con un beso, me pregunta como estoy y le digo que estoy bien fríamente, le pregunto como anda y me dice que bien y m cuenta sobre un amigo de ella que vino del sur, cosa que ni me interesaba pero me parecía bien porque por fin me cuenta algo o me dice algo de su vida lo cual no pasaba muy seguido. Me pregunta preocupada “¿Qué te pasa?”

Y respondo casi sin voz.

-¡Nada!-

Estaba haciéndome el boludo, solo quería saber si es que mostraba interés en mi, aunque si me pasaban cosas, por algo yo le venia diciendo que necesitaba hablar con ella, aunque le aclare sobre que quería hablar.

Subo al bondi con mi primo Cristian, mi amigo Jorge y mi gran y mejor amigo Nicolás, de viaje al colegio, no me sentía bien, estaba débil, sin fuerzas, me temblaban las piernas hasta que se baja una señora con su aspecto de ser una noble ama de casa, me siento como si todos corrieran a ese asiento, una actitud muy egoísta pero no pude evitarlo, estaba tan cansado y sin fuerzas que decidí abalanzarme y sentarme, de inmediato saco un libro el cual, no esperaba el momento de leerlo, riéndome solo o con el libro, en el bondi sentía que me miraban y que decían en sus mentes “¿Y a este boludo que le pasa?”. Dejando eso de lado. Bajo del bondi dirigiéndome hacia el colegio caminando tranquilo con mis amigos y mi primo aunque también es un amigo.

Ingresamos y veo a cinco compañeros supongo que el resto estaba en el otro patio, y que iban a esperar a que el Prof. venga. Me siento en un banco que estaba por ahí cerca, estaba hecho mierda tenia que estar haciendo equilibrio para poder sentarme así que decidí sentarme en un escalón. Veo que el Prof. se acerca y entonces subo al salón.

Comenzó la clase de analógica, no entendía nada no me salía ningún ejercicio, estaba desconcentrado sin ganas de hacer nada y decidí ponerme a jugar con los juegos del celular, un boludo bárbaro, pero bueno no sabia que hacer y decidí matar el tiempo con esos estúpidos juegos. Cuando termine de aburrirme decidí ponerme a hacer la tarea la cual no se como pero había entendido como hacer, de repente siento que me suena el celular, lo mas rápido que pude a atender, era un mensaje de texto. Lo abro y veo q era de mi novia el cual decía “¿Qué te pasa?”. No pude responderlo, no tenía crédito.

Cierro el celular y a los treinta minutos otro mensaje (esta vez lo había puesto en vibrador) el cual decía “¿Qué pasa? ¿Por qué no me respondes? Hoy estabas extraño, te note raro, mucho mas raro de lo común jaksjaksjaks (Según para ella eso es reírse) respondeme dale quiero saber que te pasa”. Aunque a mi no me interesaba mucho, ella era así, yo la amaba como era. Por fin había logrado lo que quería, que se preocupara por mi, me hizo un poco mejor.

Termino la clase, comenzó el recreo, bajo las escaleras sin ganas y en el medio del patio me siento con Jorge, sin tema del cual hablar nos invadía un silencio hasta que se siente como una manada de chicos/as bajan desesperadamente por las escaleras, en esos momentos deseo que uno se caiga rodando y así van todos cayendo en cadena, solo que no sucede y me llena de furia aunque siempre un boludo se tropieza o no se como hace pero se cae justo después de que bajo las escaleras, es raro, pero sucedió. Siendo las nueve y treinta mas o menos veo que a parece mi amigo Walter (compañero del ante año y del año pasado, un gran amigo segundo gran y mejor amigo), se sentó al lado mío y me pregunto como estaba le hice señas con la cabeza de que estaba bien, y como siempre te dicen, dale te conosco bien se que te pasa algo, decimelo, podes confiar en mi.

Seguía insistiendo, hasta que se dio cuenta de que ni yo sabia que era lo que me sucedía, termino el recreo lo saludo y veía como mis compañeros iban detrás del profesor caminando como “la pata y sus patitos”.

Termino el día en el colegio, decidí resumirlo, porque no paso nada interesante lo único bueno es que tengo fin de semana largo, mañana y pasado no tengo clases y eso me pone contento.

Volví a casa, se esta terminando el día, son las once y veinticinco de la noche y estoy escribiendo esto desde las ocho y pico mas o menos, no se para que me sirve pero veremos después. Estoy mirando la tele con mi hermana. Me voy a dormir quiero y espero dormir tranquilo, supongo que podré pero eso se vera después.












Parece un relato muy familiar, esta basado en hechos reales, bueh en si es una pequeña historia mia!!!

1 comentario:

  1. Me gusto mucho Juancitooo, y no se me doi cuenta tambien q paso el tiempo...y como cambiamos todos...despues tendria q hacer un relato tmb y te darias cuenta q no sos el unico y q leer esto me resulto algo familiar...TEQUIERO MUCHO NEGRITO...me alegra esto de volver a reencontrarnos...

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